Ella le abría la puerta
Cuando comenzaba explotar su cabeza con fuerzas,
cuando le invadía el temblor, si le rozaba las piernas.
Cuando el ansia de llegar con el placer a la gloria,
le importaba mucho más que respetar la otra historia.
Cuando el beso transformaba la expresión en deseo,
cuando una caricia pedía que la piel fuera el nexo,
para comprender las cosas que la voz no explicaba,
para gritar con ganas lo que más la exitaba.
Cuando se iba su marido a trabajar,
ella le abría la puerta.
En vez de hacer las tareas y pensar
qué haría para la cena.
Ahora se enteras imposibles de olvidar,
sin un lugar definido.
Cualquier rincón se llenaba de calor,
porque todo era distinto.
Cuando se iba su marido a trabajar,
ella le abría la puerta.
Era la hora señalada y especial,
transgresora y muy secreta.
Ahora se entreras imposibles de olvidar
en un lugar imperfecto,
de esa manera y en su casa ya prendió
muchas lecciones de sexo,
muchas lecciones de sexo,
muchas lecciones de sexo.
Cuando el beso transformaba la expresión en deseo,
cuando una caricia pedía que la piel fuera el nexo,
para comprender las cosas que la voz no explicaba,
para gritar con ganas lo que más la exitaba.
Cuando se iba su marido a trabajar,
ella le abría la puerta.
En vez de hacer las tareas y pensar
qué haría para la cena.
Ahora se enteras imposibles de olvidar,
sin un lugar definido.
Cualquier rincón se llenaba de calor,
porque todo era distinto.
Cuando se iba su marido a trabajar,
ella le abría la puerta.
Era la hora señalada y especial,
transgresora y muy secreta.
Ahora se entreras imposibles de olvidar
en un lugar imperfecto,
de esa manera y en su casa ya prendió
muchas lecciones de sexo,
muchas lecciones de sexo.
Cuando se iba su marido a trabajar,
ella le abría la puerta.
En vez de hacer las tareas y pensar
qué haría para la cena.
Ahora se enteras imposibles de olvidar,
sin un lugar definido.
Cualquier rincón se llenaba de calor,
porque todo era distinto.