Chalino Sánchez, cuyo nombre completo era Rosalino Sánchez Félix, nació el 30 de agosto de 1960, en una pequeña ranchería llamada Las Flechas, en el estado de Sinaloa, México. Desde muy joven, Chalino sintió el peso de su entorno. Creció en una familia numerosa y en medio de la pobreza, lo que moldeó no solo su carácter, sino también su música, impregnándola con la autenticidad y crudeza que lo caracterizarían más tarde.
La vida en el campo mexicano, marcada por la dureza del trabajo y la lucha cotidiana, dejó una profunda huella en el joven Chalino. Su pasión por la música y la necesidad de buscar mejores oportunidades lo llevaron a emigrar ilegalmente a los Estados Unidos a una edad temprana, donde se estableció en Los Ángeles.
En Los Ángeles, Chalino inicialmente trabajó en diversos oficios para sobrevivir. Sin embargo, su vocación musical lo condujo al mundo del corrido, un género que cuenta historias de la vida real, a menudo sobre personajes y eventos asociados con el narcotráfico y la vida rural mexicana. Chalino encontró en este estilo una forma de expresar sus propias experiencias y las de su comunidad.
El primer paso significativo en su carrera musical fue cuando comenzó a componer y cantar corridos personalizados a pedido. Su habilidad para captar la esencia de las historias que le contaban y convertirlas en canciones cargadas de emoción y realidad cruda le valió
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Ausencia eterna
Me dejaste con el alma entristecida, y te llevaste la que tuve de existencia
En mi pecho dejaste un onda herida, con el recuerdo inolvidable de tu ausecia
Le di me amor a la que tanto amaba, quedo mi ser en un penar profundo
A esa mujer que tanto yo adoraba, yo ya no puedo ser feliz en este mundo
Pero otro amor me ha de traer la calma, te he de encontrar costrada y sin sabores
He de encontrar un consuelo para mi alma, para borrar tantos heravios y rencores
Yo se muy bien que nunca has de ser mia, que tu carino para mi es indiferente
Aun sin embargo yo te quiero toda v ia, por que no puedo yo borrarte de mi mente
Y me dejaste con el alma entristecida, te llevaste lo que tube de existencia
Aqui en mi pecho tu dejaste una onda herida, con el recuerdo inolvidable de tu ausencia